Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

13.6.09

Monologo al poco pensar.

Así entre una gran indecisión que a más no es confusión; no se puede pensar claramente. Se está jugando con varias vidas a la vez, siendo que no es un juego. Pero si no fuese un juego, no actuaría frente a ésto como un niño con sus juguetes. Estas personas no son juguetes con los cuales puedo pasar un rato, en inmadurez, donde pueda que se dañen. A un niño se le daña el juguete y puede conseguir otro nuevo, así mismo me siento, porque sé que se dañarán, pero conseguiré más. Pero, ¿para qué ser así?... No hay razón concreta sin más que apunte a la inmadurez. Debo enfrentar las cosas con claridad, sin confusión, pero dejando en claro que no hay confusión, sino indecisión. Entonces la confusión se liga a la inmadurez. La indecisión siempre, pero siempre, aparece después de la confusión, porque se usa el raciocinio para resolver la confusión y aparecen alternativas donde uno puede tomar alguna decisión. Nace aquí la indecisión. Pero la indecisión no es más que una confusión de alternativas a decidir, ¿o no?.. Entonces se cae en el juego una vez más: con inmadurez se enfrenta la indecisión. Entonces la decisión no debe ir enfocada a "¿quién me conviene más?". Sino a modo de superar la inmadurez antes planteada -aquella de dañar a las personas con la decisión-, se debe decidir por quien más sufre. Pero así no se puede disfrutar, por así decirse, de la decisión. Porque lo predominantemente bueno queda excluido de la decisión en si mismo; nace la confusión nuevamente. Más alternativas hay que buscar, ¿qué tal si se va a la introspección como método?... Hay que buscar en sí mismo qué es realmente lo qué se siente, con qué fin, y por cuál medio conseguirle. Nacen dos vías, por lo que se simplifica un poco el camino; uno ciego y el otro no. El camino ciego puede ser totalmente maquiavélico; "el fin justifica los medios", siendo el camino claro el opuesto al anterior. En el primero, es obvio que no se daña quien plantea las decisiones, porque no toma en cuenta el contexto humano -más bien, las personas mismas propensas a dañarse-, pero siendo que desde el comienzo del problema de la Entidad se a planteado y reforzado la teoría de la conexión, es imposible no sentir algo, por lo que el primer camino se debe descartar. A modo de síntesis, es razonable afirmar que nadie obtendrá lo que realmente desea, siempre habrán cosas que quedaran fuera y que serán las que más convenían. Un tipo de error humano sin más provocado por el neocórtex. Pero calla, que si se entera no le gustará.

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