De todas formas es un buen día y no tengo manera de explicar el agujero que tengo, ni sé razón alguna del porque ahora me cuestiono todo, a bajas melodías de felicidad; pero estoy feliz, dentro de mi bajeza, tengo un sueño vivo, en carne, y mi corazón sanará, puede que ahora mismo esté solo, pero no siempre es así, ni siempre así será. Todo toma tiempo, y las grandes obras toman mucho tiempo más.
12.2.15
18.1.15
Veintidos.
-"Te amo" - dijo el principito...
-"Yo también te quiero" - dijo la rosa.
-"No es lo mismo" - respondió él...
..."Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar".
-"Ya entendí" - dijo la rosa.
-"No lo entiendas, vívelo" - agregó el principito".
7.12.14
Veintiuno.
"Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos, una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios y algo que brillará así de triste entre tus ojos y mis ojos".
- Mario Benedetti.
4.12.14
Pacto con el diablo.
Creo haberlo superado, nunca me
había obsesionado con una persona, mi trastorno giraba en cosas o acciones,
pero jamás había radicado en una persona. Aunque por un momento pensé que la
obsesión fue de ambos, jamás tuve el coraje de preferirle y quedarme
completamente con él, nunca tuve la seguridad de si era sólo un capricho mío, como
tampoco tuve la seguridad de si acaso era una situación sana para mí. Nuestra complicidad
no pasó a más de varios besos descubiertos y celados, que obviamente no era lo
único que seríamos capaces de hacer, no teníamos límites en esta infidelidad.
Cada instante nos enloquecíamos más, por lo que es así como se mantuvo aquella
tensión tantos años –creo-; así decidimos distanciarnos, alejarnos, pero el
destino nos guiaba a encuentros casuales en uno y en otro lugar, encuentros que
no pasaron más de unas miradas, ni siquiera un gesto de saludo por cortesía;
nos hacíamos los estúpidos por estar inhibidos. El destino nos fue juntando
cada vez más en lugares casi imposibles, con mayor frecuencia, con mayor apetito
en nuestras mentes, por lo que de a poco me fui convenciendo de que mi destino
se gobernaba a su entorno; ingenuamente tuve el coraje de permitirme sucumbir
ante su juego, en las duchas del motel, sólo para descubrir que su enfermedad
había avanzado y que cada día estaba más demente; cambió su nombre por tercera
vez, su aspecto físico evolucionó más tosco pero más masculino, su perspectiva
del mundo estaba distorsionada y terminó por esconder a quien dulcemente me
obsesionaba muy en el fondo de su sufrimiento. No obstante, estaba vulnerable, estábamos
vulnerables ambos. No me importó ser la única conexión entre su pasado y su
presente, la tensión esa tenía que desaparecer de alguna forma; fue mi mejor
venganza ante mi despecho, y fui el mejor alimento para su ego. Tuvimos ambos
lo que deseábamos, pero la locura del destino nos abofeteaba de todas formas;
pactamos un trato, del cual no puedo escribir, un pacto a plazo, a tiempo, que
cada vez está más próximo de cumplir. La fecha está próximamente lejana, pero
se acerca a extraños pasos que me anidan un miedo y una sutil angustia. Quizá no
debí ser tan bastardo, pero el trato ya está hecho, no puedo fallarle al diablo,
más si se consumió en las tinieblas la amistad.
3.12.14
Quemadura lunar.
Me ofuscó tanto mirar la luna, esta
úlcera que me fatiga la vista fue ineludible por aquel parásito que tiembla
desde tan lejos. ¿Es que nadie más ve esa larva lunar y su danza, nadie más ve
esa mancha, esa sombra sobre su palidez? Es horrible, la está desflorando, la
hiere con cada premeditado movimiento, ¿de qué estás tan orgullosa hoy, Luna,
si dejas que te violen de esa forma, de qué presumes si me muestras que careces
de dignidad?
25.11.14
Gameto número uno.
Sintió una llamarada en los pómulos,
un sudor de buen aroma en los labios, el aliento que se disipaba al aumento de
latidos, carbón de la taquicardia, éxtasis en el espíritu, vigor en su gemido, se
sintió un cavernícola neandertal. Sintió un torrente de vidrio que emana del volcán;
un desliz terrenal, una dilatación artística, una contracción mental, un sueño en
su propio averno, una conexión a la paz. Sintió ternura sin lujuria, pero ahora
yacía en las sábanas, acorralado en ese ambiente cálido, con sus extremidades
frías y los oídos sordos, libre en su mente de agobiarse por los pensamientos inhóspitos
de cualquier eventualidad; levitando en la ocasión que le hizo permutar sus
fluidos, volviendo lentamente a su centro, entre suspiros de alivio de lo que
era su atormentada vida falsa, recordando una vez más sus crímenes, olvidando
sus deseos y suicidando su dignidad; a oscuras con aquel extraño que jadeaba a
su lado y que con cada exhalo le apuñalaba su integridad y su hombría; ¿qué
hago aquí nuevamente, no debería poderme ya controlar?
24.11.14
La gigante nube gris.
No hay
palabras concretas ni algún hilo argumental, sólo estro, numen, alegría y bienestar.
Lo reitero; soy muy afortunado, es que hay una estrella fugaz para cada suspiro,
para cada momento; sólo en el fallecimiento de un astro hay tal elegancia, sólo
en tal suceso se enclaustra el morbo y la hermosura de manera tan atípica. Hay magia
para cada ósculo, hay pasión para cada caricia. Hay un destello para cada
ilusión, una estela para cada promesa. Un brote de suerte para cada anhelo. Una
lluvia para cada lágrima. Una nube por cada esperanza. Incluso una nube gris para
cada corazón roto para cada resentimiento y para cada odio, como la de hoy, que
cubrió Santiago, aquella tan destacada por alegorías infelices y decepciones
varias, que sin embargo y dentro de todo nos torna a la imposibilidad de negar esa
perfección con la que abrazó la cordillera, porque simplemente, era para
maravillarse; ¿un cambio de percepción al concepto? Es que, aunque las nubes enfunden
el cielo y los truenos sacudan nuestros tímpanos, las estrellas continuarán
ahí, aún continuará la energía en los sueños; así como hay vida en los vientos
que nos guían el destino, los amores, las decisiones, los ánimos; así como hay
vida en teclear al azar palabras y letras, que no son más que la eutanasia de
las emociones, o más bien la maravilla de los lectores, continúo en mi sensación
de ser tan afortunado por enamorarte un poco más, no existirá mejor decisión
alguna, y aunque, como hoy, me extorsionen las nubes, no me asustaré. Ya sé
caminar bajo cualquier tormenta. Sé mantenerme feliz independientemente, soy un
corazón mochilero, y quizá pueda enamorarme y caer infinitas veces, pero sé que
quiero decidir por ti, infinitamente de ti, tuyo; y no porque el destino nos
caucione, sino porque me retribuyo a tu mirada, a tus latidos; déjame responder
a tus ilusiones y demandas, y complementar todo lo que tus bellos ojos necesiten.
El cuerpo es accesorio al alma, y nuestras almas, con la ayuda y el deseo de
los dioses, podrán emerger unidas y conectadas por más del tiempo necesario...
Por más del tiempo necesario, hacia un “demasiado”.
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