Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

12.2.15

Todo toma tiempo.

De todas formas es un buen día y no tengo manera de explicar el agujero que tengo, ni sé razón alguna del porque ahora me cuestiono todo, a bajas melodías de felicidad; pero estoy feliz, dentro de mi bajeza, tengo un sueño vivo, en carne, y mi corazón sanará, puede que ahora mismo esté solo, pero no siempre es así, ni siempre así será. Todo toma tiempo, y las grandes obras toman mucho tiempo más.


18.1.15

Veintidos.

-"Te amo" - dijo el principito... 
-"Yo también te quiero" - dijo la rosa. 
-"No es lo mismo" - respondió él...
..."Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar".
-"Ya entendí" - dijo la rosa. 
-"No lo entiendas, vívelo" - agregó el principito".


7.12.14

Veintiuno.

"Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos, una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios y algo que brillará así de triste entre tus ojos y mis ojos".

- Mario Benedetti.


4.12.14

Pacto con el diablo.

Creo haberlo superado, nunca me había obsesionado con una persona, mi trastorno giraba en cosas o acciones, pero jamás había radicado en una persona. Aunque por un momento pensé que la obsesión fue de ambos, jamás tuve el coraje de preferirle y quedarme completamente con él, nunca tuve la seguridad de si era sólo un capricho mío, como tampoco tuve la seguridad de si acaso era una situación sana para mí. Nuestra complicidad no pasó a más de varios besos descubiertos y celados, que obviamente no era lo único que seríamos capaces de hacer, no teníamos límites en esta infidelidad. Cada instante nos enloquecíamos más, por lo que es así como se mantuvo aquella tensión tantos años –creo-; así decidimos distanciarnos, alejarnos, pero el destino nos guiaba a encuentros casuales en uno y en otro lugar, encuentros que no pasaron más de unas miradas, ni siquiera un gesto de saludo por cortesía; nos hacíamos los estúpidos por estar inhibidos. El destino nos fue juntando cada vez más en lugares casi imposibles, con mayor frecuencia, con mayor apetito en nuestras mentes, por lo que de a poco me fui convenciendo de que mi destino se gobernaba a su entorno; ingenuamente tuve el coraje de permitirme sucumbir ante su juego, en las duchas del motel, sólo para descubrir que su enfermedad había avanzado y que cada día estaba más demente; cambió su nombre por tercera vez, su aspecto físico evolucionó más tosco pero más masculino, su perspectiva del mundo estaba distorsionada y terminó por esconder a quien dulcemente me obsesionaba muy en el fondo de su sufrimiento. No obstante, estaba vulnerable, estábamos vulnerables ambos. No me importó ser la única conexión entre su pasado y su presente, la tensión esa tenía que desaparecer de alguna forma; fue mi mejor venganza ante mi despecho, y fui el mejor alimento para su ego. Tuvimos ambos lo que deseábamos, pero la locura del destino nos abofeteaba de todas formas; pactamos un trato, del cual no puedo escribir, un pacto a plazo, a tiempo, que cada vez está más próximo de cumplir. La fecha está próximamente lejana, pero se acerca a extraños pasos que me anidan un miedo y una sutil angustia. Quizá no debí ser tan bastardo, pero el trato ya está hecho, no puedo fallarle al diablo, más si se consumió en las tinieblas la amistad.


3.12.14

Quemadura lunar.

Me ofuscó tanto mirar la luna, esta úlcera que me fatiga la vista fue ineludible por aquel parásito que tiembla desde tan lejos. ¿Es que nadie más ve esa larva lunar y su danza, nadie más ve esa mancha, esa sombra sobre su palidez? Es horrible, la está desflorando, la hiere con cada premeditado movimiento, ¿de qué estás tan orgullosa hoy, Luna, si dejas que te violen de esa forma, de qué presumes si me muestras que careces de dignidad?


25.11.14

Gameto número uno.

Sintió una llamarada en los pómulos, un sudor de buen aroma en los labios, el aliento que se disipaba al aumento de latidos, carbón de la taquicardia, éxtasis en el espíritu, vigor en su gemido, se sintió un cavernícola neandertal. Sintió un torrente de vidrio que emana del volcán; un desliz terrenal, una dilatación artística, una contracción mental, un sueño en su propio averno, una conexión a la paz. Sintió ternura sin lujuria, pero ahora yacía en las sábanas, acorralado en ese ambiente cálido, con sus extremidades frías y los oídos sordos, libre en su mente de agobiarse por los pensamientos inhóspitos de cualquier eventualidad; levitando en la ocasión que le hizo permutar sus fluidos, volviendo lentamente a su centro, entre suspiros de alivio de lo que era su atormentada vida falsa, recordando una vez más sus crímenes, olvidando sus deseos y suicidando su dignidad; a oscuras con aquel extraño que jadeaba a su lado y que con cada exhalo le apuñalaba su integridad y su hombría; ¿qué hago aquí nuevamente, no debería poderme ya controlar?


24.11.14

La gigante nube gris.

No hay palabras concretas ni algún hilo argumental, sólo estro, numen, alegría y bienestar. Lo reitero; soy muy afortunado, es que hay una estrella fugaz para cada suspiro, para cada momento; sólo en el fallecimiento de un astro hay tal elegancia, sólo en tal suceso se enclaustra el morbo y la hermosura de manera tan atípica. Hay magia para cada ósculo, hay pasión para cada caricia. Hay un destello para cada ilusión, una estela para cada promesa. Un brote de suerte para cada anhelo. Una lluvia para cada lágrima. Una nube por cada esperanza. Incluso una nube gris para cada corazón roto para cada resentimiento y para cada odio, como la de hoy, que cubrió Santiago, aquella tan destacada por alegorías infelices y decepciones varias, que sin embargo y dentro de todo nos torna a la imposibilidad de negar esa perfección con la que abrazó la cordillera, porque simplemente, era para maravillarse; ¿un cambio de percepción al concepto? Es que, aunque las nubes enfunden el cielo y los truenos sacudan nuestros tímpanos, las estrellas continuarán ahí, aún continuará la energía en los sueños; así como hay vida en los vientos que nos guían el destino, los amores, las decisiones, los ánimos; así como hay vida en teclear al azar palabras y letras, que no son más que la eutanasia de las emociones, o más bien la maravilla de los lectores, continúo en mi sensación de ser tan afortunado por enamorarte un poco más, no existirá mejor decisión alguna, y aunque, como hoy, me extorsionen las nubes, no me asustaré. Ya sé caminar bajo cualquier tormenta. Sé mantenerme feliz independientemente, soy un corazón mochilero, y quizá pueda enamorarme y caer infinitas veces, pero sé que quiero decidir por ti, infinitamente de ti, tuyo; y no porque el destino nos caucione, sino porque me retribuyo a tu mirada, a tus latidos; déjame responder a tus ilusiones y demandas, y complementar todo lo que tus bellos ojos necesiten. El cuerpo es accesorio al alma, y nuestras almas, con la ayuda y el deseo de los dioses, podrán emerger unidas y conectadas por más del tiempo necesario... Por más del tiempo necesario, hacia un “demasiado”.