Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

9.8.14

Asincronía tangible canalizada fugazmente.

Hay que seguir caminando avanzando a paso limpio gigante no detenerse no paren el mundo jamás, sigan el rumbo sigan los sueños sueñen más sientan más luchen por lo que quieren no miren atrás no importa tu pasado sigue adelante forja tu futuro proyecta tu presente compleméntate evoluciona tu mente abre tu mente explora tu universo explórate tú aconseja más desea más odia menos no te atormentes mantente firme sano y a salvo vive tu vida arma tu rompecabezas piensa y ordena tu mente respeta tu espacio quiere tu espacio ama tu espacio y tu libertad distingue lo que hay que diferenciar sana tus heridas, haz el amor ignora más que te importe menos sufre menos trasciende tu esencia llena tu existencia perfecciona tu ser tu tiempo se acaba y disminuye tu vitalidad.


8.8.14

Cupido circunciso.

Entonces presencié en todo momento como él era víctima de ese sacrilegio, vi como cayó derribado a la tierra, directo a ese bosque, ese bosque perverso al cual con coraje entré para auxiliarle, pero en cuanto le encontré tomó su arco, para defenderse, y me apuntó con su flecha, desafiando el destino, este ser libre de escritura y espíritu que forja su propio rumbo estaba por dispararme a mí; su flecha en forma de verga estaba por atravesarme el corazón y fue en ese instante en el que me paralicé, no quise morir, y entendí que el tampoco deseaba morir, sin embargo de su frente se asomaba una hemorragia, jadeaba, abrió su boca y suspiró en el instante en que bajaba su arma; entonces supe que había comprendido mi mirada, avancé unos pasos, limpié su rostro, saqué los perdigones. Le besé intensamente; quedé completamente enredado en todos sus abrazos, pero mi pecho sentía algo que jamás antes sentí, abrí los ojos luego de ese ósculo mortal, me toqué; este cupido circunciso me flechó, atravesó mi ente, ahora estoy sangrando y próximo a morir. De espaldas fui cayendo, me induje a mí mismo a un fatal destino, yo siempre tan ingenuo. Mientras mis ojos se desorbitaban y la vista se nublaba, alcancé a divisar sus colores y su sonrisa que arqueaba su bello rostro. Me desplomé entonces de forma cómoda, qué importaba dónde, qué importa todo si la muerte me persigue como una pantera enfurecida. Entre el humo de tinieblas de este bosque no pude más que pensar en agradecerle; hay vida en esta metáfora de muerte, tengo un nuevo respirar, anhelo algo más.


6.8.14

Manifiesto.

Voy a hacer las cosas bien; tomaré mi vida y dejaré de ser un espectador, abriré mi pecho a la benigna apatía del mundo sin invitar piedad, enfrentaré las cosas con estructura digna; dejaré de maquinar utopías aparentes para así dejar de alimentarme de apetitos sin rumbo, dejaré de sustentar mi ego falazmente, no voy a evadir mi destierro; esta vez voy a hacer las cosas bien, no a la inversa, porque yo mismo me genero aquella oportunidad, porque mis sueños aún persisten, porque el frío que me rodea podrá quemarme el aliento pero jamás evaporará mi corazón.


1.8.14

Íncubo o súcubo áspero y acre.

Quizá sí, quizá no. Una persona mal agradecida, ególatra, de malas intenciones, tétrico y oscuro, inteligente, genio intuitivo, impulsivo, irascible, morboso, calculador, inerte de motivación; ¿acaso quieres que me ablande porque me amas por mi hermosura o porque eres necio? Recuerda siempre que incluso siendo un iluminado tengo el corazón negro; soy el aliento agonizante de dios, así que así no más, que te resulte cómica mi maldición, estoy amarrado como un perro a retornar al mismo amor, estoy encadenado a ese corazón que me despecha. No importa cuánto lo intente, no estoy realmente libre. Los personajes aquí son distracciones quizá, todo ocurre por alguna razón, y eso sí, no soy el único en esta situación, eso está claro; ¿y si nos dejamos de equivocar y volvemos atrás en el tiempo, y hacemos eco de lo que pasó entre medio, estaremos entonces más plenos y satisfechos? Cuánto deseo besar una boca y cuantas veces no quise besar la tuya por la monotonía; es una triste desgracia que merezco, así de simple, se alinearon los planetas y los dioses te favorecieron para mantenerme melancólico bajo el torpe e inútil recuerdo de nuestra pasión fantasma. ¿Realmente me aseguras que no quieres volver a lo nuestro o repites lo que yo te digo con sonrisa en cara sin siquiera creérmelo yo mismo? Me siento solo en este insomnio, quisiera comprenderme pero no puedo, va más allá, trasciende mis dones y dotes… Supongo que el corazón puede ser más grande que el cerebro en esto. Quiero dormir, cántame una canción nuevamente mientras abrazo tu espectro, como antes, pero esta vez disculpa el suspiro intenso que rueda desde mis ojos por mi mejilla hasta tu espalda que intento oler… Oh, cariño mío, supongo que la distracción no es un crimen para aquellos que encontraron y perdieron el amor en un juego, como nosotros, así que me iré a bailar bajo el agua amarga de todas las lágrimas que hemos llorado en nuestras vacías existencias.


Títulado en anónimo que manda tonteras.

No puedo parar de escribir; me atrae la nefasta poesía de principiante que me dedicas y que arde como un incienso que se consume lentamente, mi única queja es que debes de evolucionar tu estilo gramático que cada vez es más fome pero no me mires con ganas responderme o de hablarme o de cantarme al oído ¡ESTOY SORDO Y NO ESCUCHARÉ TU CANCIÓN PRIMAVERAL PORQUE ES INVIERNO! y deja de rascarte ahí cuando lees algo mío porque se nota mucho; no me ignores que sé de tu taquicardia explosivo, cuántas veces haz desesperado ya, y no me sigas con la mirada que tengo ojos en la nuca, mi tercer ojo ve por tu rostro. Oye, oye, oye, oye, oye, oye, que falta de hombría, ¿acaso tienes el himen virgen? No logro entender tu fenómeno psicótico de íconos y símbolos; si empiezas algo, termínalo por favor. Por mi parte, siento el frondoso viaje de mi ceja extendida hasta mis pestañas ilimitadas que transitan por mi frente tan pensativa a lo que me comenta mi amiga media naranja mitad de alma; ya estamos aburridos y esa es la vil verdad, somos dioses en búsqueda de la perfección y no del tedio. Simona suéltame un rato que estoy ocupado – se me fue el hilo, ¿viste?...


31.7.14

Hipérbole constante del paladar maldito.

Una metáfora ardiente en mi tropo, una alegoría taciturna y alocada que hierve la sangre, una antonomasia que pide a gritos su eutanasia, un aborto retórico que enfatiza estas letras irónicas. Que envidia, que envidia todo. Quiero convertirme en Dionisio y sentir ese éxtasis de miel o de brebaje celestial que gotea del clítoris de Afrodita, que me entregue el ímpetu necesario para abandonar la blasfemia atónita de mis nudillos pálidos que sangran, y de la encía de Atenea me alimentaré esta noche vaga sin rumbo. Anestesia o adrenalina, una ruleta a muerte con tu revolver favorito, te invito gran amigo una vez más a probar suerte.


Hocico tenue de roedor.

Apagaré la luz, sólo se escuchará la música de fondo, despacio, y la noche me resplandecerá con el brillo de la ciudad, y así, casi a oscuras, lentamente bajaré mi bóxer por las piernas, erizando mis bellos, liberando mi carne y liberando también tu lívido; entonces las luciérnagas sólo podrán mostrarte destellos de tu fantasía erótica que me desinhibe sonoramente como si fuera un murciélago excitado a la resonancia de tu respiración torpemente agitada; ciego estaré, y también encandilado por tu pureza de bestia incomprendida en la indiferencia de tu desorbitada mirada que busca los fragmentos de emisión para armar el rompecabezas, agonizante ante el recuerdo de tu lengua húmeda y tibia como tu aliento bajando mi torso no sin antes anidarte en mi pecho besando mis pezones en búsqueda de una exploración tácita; solloza que entregando tu alma conocerás el paraíso y el averno, paga el precio de la purga y mi hechizo hará desaparecer los relojes, el tiempo, y te enredarás a la órbita del agujero de gusano; levitarás, levitarás en matices del placer que dominará tu vida en la eternidad inmortal.