Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

15.5.14

Susurro.

Lentamente raspo mis dedos y pienso en estos sentimientos sintéticos de repuesto; no me agrada estar feliz y me desprecio por no practicar mis convicciones; ¿hace cuánto callaron aquellas voces que juraron no abandonarme? cruzar el espejo fue un error; no hay vuelta a atrás, ya no existe portal alguno que me devuelva a mi mundo. A ver si uno de estos días le rezo a alguna divinidad para dejar de existir.


14.12.13

Nebula.

Se presenta y actúa como una tautología trasladada desde la bazofia, el vómito, y la carne molida, desde los nervios, las neuronas, desde la sien, desde el lóbulo frontal, cauterizando, porque combustiona, porque el ácido quemó la imperfección, y sin embargo ahora soy perfecto; triste nuevamente en el infinito, en el vacío, en la nada.


8.2.13

Exequiel.

Púrpura celeste blanco pureza e ilicitud, antaño desprolijo vista y tacto, aceite y agua fungible que encadena una biblia, latidos verdes, el mar, olas, espuma, arena, un reloj, minutos segundos horas, otoño en guerra, árbol sombra, destino, tormento, incertidumbre, fin.



8.1.13

Quinto tipo

Y de pronto me vi inmerso y seducido por esa figura, porque dejé de respirar, mi corazón no latió más, y mi vista ya no respondió; estaba yo mismo frente a mí, me avistaba a mi mismo, porque ese era yo en una imagen, y de pronto el conocimiento ya no estaba, porque el conocimiento era yo; no fui corpóreo  no tuve figura y hacia la nada me reduje finalizando la subsunción. Mi mente se liberó y recorrió su totalidad, como si volviese a nacer, entre colores opacos y rojizos ondulantes, entre melodías extrañas e inversas que no podrías imaginar jamás; porque lo que debía ser no lo era, lo que fue estaba presente, y como no debía ser se manifestaba abstractamente, desvanecía pero resucitaba a la vez. No fui tangible ni cognoscible, fui yo de nuevo y otra vez.


27.3.12

Tormento

Me mira, y si le miro abre todos sus ojos, mueve sus tristezas y manifiesta su llanto alegre, porque por fin alguien le notó sus cicatrices secas y su sangre hecha polvo. Ya no le quedan ganas de estar en pie, así, tan solo y lejos de un amigo; no teme, pero quita la mirada, fija un horizonte lejano, pues ya no nos dejará más beber de su néctar sabio, ni tampoco le quedan las ganas de morir.






18.10.10

Desahucio.

En tan sólo unos minutos bajo tierra el cielo se tornó tenue, repentinamente, y la gama azul ya no deslumbró más en mis ojos. Al tan sólo pisar el asfalto sin resplandor, con sorpresa se capturó mi alma, perdiendo el regocijo y descubriendo poco a poco las pisadas en la arena. El estómago se me revuelve, y el corazón presiona el pecho de forma latente con fuerza, con una fuerza que ruboriza las mejillas quitando el aire con la presión; la vista no se salva, sino que desvanece poco a poco, y yo ahí, callando un sueño o la ilusión, de espalda en seco contra el concreto.