Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

14.12.13

Nebula.

Se presenta y actúa como una tautología trasladada desde la bazofia, el vómito, y la carne molida, desde los nervios, las neuronas, desde la sien, desde el lóbulo frontal, cauterizando, porque combustiona, porque el ácido quemó la imperfección, y sin embargo ahora soy perfecto; triste nuevamente en el infinito, en el vacío, en la nada.


8.2.13

Exequiel.

Púrpura celeste blanco pureza e ilicitud, antaño desprolijo vista y tacto, aceite y agua fungible que encadena una biblia, latidos verdes, el mar, olas, espuma, arena, un reloj, minutos segundos horas, otoño en guerra, árbol sombra, destino, tormento, incertidumbre, fin.



8.1.13

Quinto tipo

Y de pronto me vi inmerso y seducido por esa figura, porque dejé de respirar, mi corazón no latió más, y mi vista ya no respondió; estaba yo mismo frente a mí, me avistaba a mi mismo, porque ese era yo en una imagen, y de pronto el conocimiento ya no estaba, porque el conocimiento era yo; no fui corpóreo  no tuve figura y hacia la nada me reduje finalizando la subsunción. Mi mente se liberó y recorrió su totalidad, como si volviese a nacer, entre colores opacos y rojizos ondulantes, entre melodías extrañas e inversas que no podrías imaginar jamás; porque lo que debía ser no lo era, lo que fue estaba presente, y como no debía ser se manifestaba abstractamente, desvanecía pero resucitaba a la vez. No fui tangible ni cognoscible, fui yo de nuevo y otra vez.


27.3.12

Tormento

Me mira, y si le miro abre todos sus ojos, mueve sus tristezas y manifiesta su llanto alegre, porque por fin alguien le notó sus cicatrices secas y su sangre hecha polvo. Ya no le quedan ganas de estar en pie, así, tan solo y lejos de un amigo; no teme, pero quita la mirada, fija un horizonte lejano, pues ya no nos dejará más beber de su néctar sabio, ni tampoco le quedan las ganas de morir.






18.10.10

Desahucio.

En tan sólo unos minutos bajo tierra el cielo se tornó tenue, repentinamente, y la gama azul ya no deslumbró más en mis ojos. Al tan sólo pisar el asfalto sin resplandor, con sorpresa se capturó mi alma, perdiendo el regocijo y descubriendo poco a poco las pisadas en la arena. El estómago se me revuelve, y el corazón presiona el pecho de forma latente con fuerza, con una fuerza que ruboriza las mejillas quitando el aire con la presión; la vista no se salva, sino que desvanece poco a poco, y yo ahí, callando un sueño o la ilusión, de espalda en seco contra el concreto.


13.8.10

La eternidad es poco.

Cariño mío, mis venas enredan tu corazón como una gran telaraña, conectándonos en lo más íntimo, bombeando tu explosiva sangre hacia mi cerebro, adueñándose tu ritmo cardiaco de mis pensamientos y haciéndome pensar sin cuestionar lo que sientes como algo mío, haciéndome sentir tan tuyo de una forma latente.

Déjame explicarte que ahora, aunque se me fugue la vida, seguiré así, y aunque me duela hasta el aliento, estaré para tí, y te hablaré de felicidad, dejando tu pasado y el mío, que no fue nuestro, atrás como a una gran cicatriz.

Pero sólo te pido que ahogues tus labios en mí, dándole fuego a nuestro amor, para que nos queme el alma y nos derrita en uno; para que el viento mezcle nuestras cenizas con su tibio soplo; así sentirás cómo es que el viento nos llevará por el mismo camino en la eternidad.