Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

25.11.09

Trozos de oscuridad.

(...)

Cierra los ojos y no los abras más,
tortura tu mente como gustes;
el viento soplará tus alegrías.

Bebe el veneno,
y desvanece poco a poco.

No se escribe sólo de morir;
es volver a vivir.


14.9.09

Ardor.

Te extraño, ya no aguanto más...
Sí, acá me tienes otra vez...

La cicatriz no sana,
y los tejidos siguen abiertos.

Pero necesitaba hacerte el amor una vez más,
y heme aquí,
gimiendo las letras cada vez más grandes.

Ahora,
ahora déjame recorrer con mi orgasmo todo tu papel...

De verdad, lo necesitaba.


13.8.09

Exigencia.

Mi mente es muy abstracta para tu comprensión, debido a tu intelecto y conocimiento vulgar, por lo que nunca podrás entender. El hombre que tu crees no es lo que soy...
Mientras más pienso, más se intensifica la rara sensación de cuando se hace algo funesto; veo y sé cosas que no debería.
Sí. Estoy solo y siempre lo he estado.


2.8.09

A mi mismo.

Las palabras están amargas,
soñé y lo anoté,
pero no sé cómo buscar,
ni sé qué es lo que buscaré.

Estoy enamorado del amor,
y tengo ganas de besar,
te seré infiel para por fin buscar placer,
quiero que se vaya el dolor.

Ese dolor brillante y poco humeante,
húmedo sólo como tú,
espezo como tu sangre,
negro como tu poco tacto,
rojo como mis dientes en tu cuello.

Pagano. Eso eres.
Me tienes a mi,
entre tantos muchos más;
hombre de la poligamia,
de muchos deseos y de poco amar.

Hombre hiriente, lascivo, esquizofrenico.
Ególatra.
Dueño de mí,
de mi pensar y actuar.


31.7.09

Trescientosveintidos.

No soy yo mismo. No temo de tí, ya no me haces temblar. Juego a ser quien sea. Mi escencia la mantengo, pero ya no me haces sentir igual. No soy yo mismo. Me golpeas fuerte, me golpeas rápido. No soy yo mismo; soy nadie.

15.7.09

Exhausto en la búsqueda.

- Con tan sólo respirar, recuérdame quién soy, -le digo suavemente mirándole a los ojos- y recuérdame cómo amar...
- ¿Así que quieres recordar cómo olvidar? -me responde Amenófis, un tanto serio.

Ambos sabíamos hacia donde tornaba la conversación ahora; ya no era grata. Realmente es angustioso sentirme así todos los días, debería decirle, aunque creo que ya lo sabe.


8.7.09

Rifle sin testosterona.

Muerde mis labios hasta sangrar,
hierve mi mirada con tu pasión,
ven,
bésame una vez más,
deja que la noche nos embriague,
porque ebrio estoy con tu sudor,
con tu saliva, con tu gemir,
y grita, grita de dolor,
porque tu dolor es mi placer...
¡¿por qué tu dolor es mi placer?!