Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

10.8.15

Coloquio.

Es un libro abierto, desde sus ojos hasta sus silencios. Aunque no quiera y le cueste lo contrario, sabe que va a errar nuevamente, casi por costumbre, porque no puede negar lo innegable, y básicamente, porque es humano. Sólo espero que ese vacío que se auto flagela esté cargado de todas las consecuencias que suele acarrear; desde mi ira a mi indiferencia, y que ojalá, le valga la pena; los vectores se componen así.


Fosfeno.

Tras esas trompetas que sonaban más arriba que la lluvia, casi por instinto, me llevé las manos a los oídos, para taponeármelos, y aunque me bajaba una leve sensación de ansiedad por la columna desde la nuca, accedí a prometer lo que se me pedía, incluso contra toda la agresividad, incluso con lo débil que me sienta; no me importa que en mi piel ya se plasme el veneno, porque quizás, porque talvez, de todas formas en el fondo me agrada el petricor que producen sus lágrimas en su cara. Una vez se me dijo que las imprecaciones se devuelven, y hoy ya tengo pánico a dormir. Posiblemente mañana no pueda amanecer. Perdí mi humanidad, mi espíritu no tiene pulso y tras cuatro días de incansable búsqueda, no he podido encontrar más que hedor a descomposición proveniente desde mis entrañas. Juro que nunca había notado este hundimiento craneal, pero me vi obligado a rascarme los parásitos.


27.7.15

Té.

Escondí a un elefante en un jarro, sí, en uno de todos estos que tengo por aquí, para que un día, cuando busques azúcar, lo encuentres y te lleves una sorpresa bastante loca; es que cuando hago tonteras como esa tu risita es más inédita y se te dibuja sola en la cara, en un solo destello de lo que significa para ti una sorpresa, y ahí es cuando noto, al igual que tú, que tu corazón creció un poquito más, y siendo sincero me dan ganas de comérmelo. En fin, haz como que no leíste, para que cuando vengas y tomemos té podamos disfrutar tu sobresalto.


10.6.15

Al mejor día.

A los cadáveres 
hay que llevarles flores 
cada año; 
si debo de evocar la fecha, 
sólo me basta 
con anunciar que 
me punza el corazón.


9.5.15

Tercianas.

Sólo me estremezco
en la oscuridad,
al ritmo
y vibración
del aliento
del aire.
La ficción no alcanza
a ornamentar esa maniobra,
bésame
de todas formas,
que la inocencia me traiga la nostalgia.
Inexperto, debes de expeler
en mi cuello
para que tu soplo sea mi perfume.
Que torpe,
olvido que soy humano;
mientras exhalo mis últimos alientos
me es inevitable temblar,
tengo la piel tan fría.


8.5.15

Veinticinco.

"Mis deseos de destruir son más grandes que mis deseos de amar, cuando creas que tienes el control te darás cuenta que caíste en mis redes y juego con tu corazón".
- Jonah.


6.5.15

Quiéranse más entre ustedes.

Banalidades, indiferencias, traiciones, silencios, enemistades. No deseo bordear el desaliento, pero hay veces que uno se ve estimulado a mirar el gran abismo de la renuncia a creer. Me siento desilusionado del destino que a tantos ratos me brindó éxtasis, no comprendo la apuesta ni las normas del juego. Al parecer el infame frío consiguió penetrar numerosos corazones; ya no veo amor exteriorizado en las personas, sino como van tras algún interés egoísta. ¿Dónde ocultaron el amor? La justicia murmura bajo mi carne, y me siento asqueado. Colapsé quizás no en el momento más indicado, pero voy a estar bien, continuaré expectante este camino, trataré de que no me afecte; tengo la suerte de mi lado. Ojalá pudiera tomar las cosas con positivismo. Aléjate perverso frío, que mi corazón no lo vas a marchitar.