Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

24.8.14

Antikarma.

Desde tiempos ancestrales vengo destruyendo el orden natural de las cosas, soy un agente del caos, un antisocial en consonancia, un criminal desesperado y anarquista; sueño con que se rompa la rueda de la vida con su giro rotativo constante de vivir y morir en infortunio. Quizá me baste con ingresarle furiosamente para que cuestione sus pensamientos, para que su vida sea la cúspide del preludio a una libertad eminente, una oportunidad de pocos mortales para quebrar los esquemas morales acerca del retorno del mal; sí, es posible incluso con su inexplicable disonancia, es posible extinguir el círculo eterno, sólo hay que romper el patrón y me emociona la idea de que sea mi primera vez, ¡hay que consumar, para que celebremos con libación! Por fin estoy orquestando mi vida, componiendo mi propio camino. SALUD.


Gota.

Yo y mi gotera, 
nuestro romance, 
y sus lágrimas sobre mis cosas 
porque ya no me hace feliz 
sino alguien más, 
su melancolía de nuestra primera vez, 
ella sobre mi paraguas memorizando mi domicilio, 
y su loca obsesión por visitarme para verme sonreír 
otra vez, 
intentándolo nuevamente y persistiendo, 
aquí, 
otra tormenta más en que la veo sufrir.


23.8.14

Sastre de labios.

Que la razón me ilumine. Todos actúan con el fin de no estar solos, le temen a la soledad. Que estupidez, que pensamiento más básico, temerle a la soledad y a la muerte, o peor, el miedo a morir solo. Cuanto cerebro atrofiado vaga por los caminos hoy sosteniendo palabras ajenas en lengua propia; realmente las convicciones son más peligrosas como enemigas de la verdad, que su antónimo la mentira. Mi fin no es ese, mis miedos no son esos, mi fin es complementarme, inspirarme, ser perfecto. Mi fin último como el de todos es la felicidad, con la salvedad que también entregando felicidad; así soy pertinente… ¿Mariposas? Vaya metáfora de mierda, parecen avispas asesinas; voy a relajarme bebiendo whiskey y fumando un puro – no, la verdad que no, es muy tarde así que sólo abriré mi mente al sonido de los diamantes que caen del cielo para que las intenciones fluyan. Besarle, mordiscar. Besarle, besársela. Dormir juntos, que me acaricie por la mañana, abrazarle. Algo casual, algo atípico, potenciarnos. Soy feliz, como estas flores negras que brotan de la materia oscura. 


17.8.14

Mal del y bien del allá más.

Como un atrevido explorador divisé la patética luna somnolienta que fijaba su intuición en esta ira como si me criticara como si juzgara o escuchara quizá dentro de mi cabeza, dónde sino en las calles bohemias en que quizá alguna vez pasó algo; en realidad lo que pasa es que esa petulancia y mi superioridad se complementaron vanidosamente ante la paciencia máxima de quienes cruzaban la calle para no toparse con nosotros o nuestros insultos ebrios o golpes dementes de obedientes luchadores de la vida tratando de zafarnos del destino para ser libres, nudillos listos para atacar, enfermos del vacío o suicidas sin rumbo. Todavía no puedo hacer las cosas bien. Aún no sé si la luna estaba triste o amargada solamente, se sentía sola quizá porque las estrellas habían caído cerca de mí rodando por mis mejillas en plena avenida y me envidiaba entonces de alguna forma u otra; estúpidos astros que petrificaron momentáneamente mi corazón que hace no mucho se sentía vivo y bombeando sangre; quiero ver más allá del bien y del mal. 


Siete.

"La vida es hermosa, pero la mía está envenenada para siempre".
- Ludwig Van Beethoven.


16.8.14

Psicofonía o incinerando mi aliento.

Estoy atrapado aquí, no me puedo adaptar. Aún siento la misma angustia; no puedo respirar ni gritar, y está todo muy oscuro y mudo. La verdad es que de saber que continuaría así de olvidado y solo quizá lo hubiese pensado mejor. Debí haber pedido que me cremaran.


14.8.14

Fragancia pirómana.

En mi entelequia le ato los brazos, le cubro sus ojos, y me dejo ser. Que no se excuse este magnetismo, tengo un gusano en el cerebro; el momento mutó en oportunidad y yo aposté en el juego de la seducción. Ahora quiero besarle tan desenfrenadamente que nuestros labios se gasten, que con la fricción de nuestras lenguas prendamos un fuego que nos haga arder el aliento; quiero quemarle el alma con estas llamas, devorarle el espíritu, llenarle de mi infierno y mi magma, que mi tifón llueva sobre su organismo, que su apetito le enajene exquisitamente y que sus ojos me lo comuniquen por telepatía. Siento que su chispa no tarda en consumir mi dinamita, siento que no aguanto mi presión sanguínea. Preciso que su ventisca me complemente, que se atreva a formar junto a mí un huracán perfecto de fuego; arrasaremos con el mundo y de las cenizas haremos un imperio, ¿ya escuchan los truenos como se acercan? Puedo oler su esencia, su alma, con mi olfato salvaje; soy un animal una bestia, que me dome con su carnada atractiva. ¡Siento que daré a luz un fénix entre tanto ardor, que la luna y la niebla sean los únicos testigos de nuestra complicidad!