Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

1.8.14

Títulado en anónimo que manda tonteras.

No puedo parar de escribir; me atrae la nefasta poesía de principiante que me dedicas y que arde como un incienso que se consume lentamente, mi única queja es que debes de evolucionar tu estilo gramático que cada vez es más fome pero no me mires con ganas responderme o de hablarme o de cantarme al oído ¡ESTOY SORDO Y NO ESCUCHARÉ TU CANCIÓN PRIMAVERAL PORQUE ES INVIERNO! y deja de rascarte ahí cuando lees algo mío porque se nota mucho; no me ignores que sé de tu taquicardia explosivo, cuántas veces haz desesperado ya, y no me sigas con la mirada que tengo ojos en la nuca, mi tercer ojo ve por tu rostro. Oye, oye, oye, oye, oye, oye, que falta de hombría, ¿acaso tienes el himen virgen? No logro entender tu fenómeno psicótico de íconos y símbolos; si empiezas algo, termínalo por favor. Por mi parte, siento el frondoso viaje de mi ceja extendida hasta mis pestañas ilimitadas que transitan por mi frente tan pensativa a lo que me comenta mi amiga media naranja mitad de alma; ya estamos aburridos y esa es la vil verdad, somos dioses en búsqueda de la perfección y no del tedio. Simona suéltame un rato que estoy ocupado – se me fue el hilo, ¿viste?...


31.7.14

Hipérbole constante del paladar maldito.

Una metáfora ardiente en mi tropo, una alegoría taciturna y alocada que hierve la sangre, una antonomasia que pide a gritos su eutanasia, un aborto retórico que enfatiza estas letras irónicas. Que envidia, que envidia todo. Quiero convertirme en Dionisio y sentir ese éxtasis de miel o de brebaje celestial que gotea del clítoris de Afrodita, que me entregue el ímpetu necesario para abandonar la blasfemia atónita de mis nudillos pálidos que sangran, y de la encía de Atenea me alimentaré esta noche vaga sin rumbo. Anestesia o adrenalina, una ruleta a muerte con tu revolver favorito, te invito gran amigo una vez más a probar suerte.


Hocico tenue de roedor.

Apagaré la luz, sólo se escuchará la música de fondo, despacio, y la noche me resplandecerá con el brillo de la ciudad, y así, casi a oscuras, lentamente bajaré mi bóxer por las piernas, erizando mis bellos, liberando mi carne y liberando también tu lívido; entonces las luciérnagas sólo podrán mostrarte destellos de tu fantasía erótica que me desinhibe sonoramente como si fuera un murciélago excitado a la resonancia de tu respiración torpemente agitada; ciego estaré, y también encandilado por tu pureza de bestia incomprendida en la indiferencia de tu desorbitada mirada que busca los fragmentos de emisión para armar el rompecabezas, agonizante ante el recuerdo de tu lengua húmeda y tibia como tu aliento bajando mi torso no sin antes anidarte en mi pecho besando mis pezones en búsqueda de una exploración tácita; solloza que entregando tu alma conocerás el paraíso y el averno, paga el precio de la purga y mi hechizo hará desaparecer los relojes, el tiempo, y te enredarás a la órbita del agujero de gusano; levitarás, levitarás en matices del placer que dominará tu vida en la eternidad inmortal.


30.7.14

Agua grumosa en el mar muerto del coraje.

A veces me canso de vivir el sueño húmedo, a veces me extraño de no encontrar el deseo. ¿No encuentro aún lo que busco? ¿Acaso es eso, o simplemente estoy enfermo e inerte a las posibilidades?. Qué mierda hacer si no tengo falta de seguridad que mierda hacer si lo que quiero hacer no lo puedo hacer bien para qué mierda voy a vivir el sueño de otra persona para que mierda me desgasto emocionalmente dándoles en el gusto a estos imbéciles que no saben porque no les explico y no quiero explicarles tampoco malditos lastres sólo quieren lo mismo una y otra vez están tan vacíos que creen llenarse de mí idiotas que dan pena sumisos ante mí su majestad en gloria divina pero tengo que entender y calmarme no puedo contarle a nadie nada noquieroquesepanadie que hay agua grumosa en el mar muerto de mi coraje con el halo que lo cubre que no tiene olor y tampoco tiene olor la nube que me sigue y me inunda en lo tenue como dijo mi mentor aquella vez que en cada momento que yo llegaba es como si la nube lloviera en mí que no tengo sonrisa y mi sonrisa no es mía que tengo que volver al infierno a torturarlos a todos pero y dónde está mi padre que le pasó anoche loviolólamalamujer le sacó el alma igual que a mí ese hipócrita que dice estar bien por allá cómo no si no le faltaran y qué tanto si a mi menos me falta pero vuelvo a la misma tontera y al soliloquio vacío sin léxico pero contemporáneo que me hace genial si cómo no enfermo ególatra cuídate del superyó que te vamos a sacar la cresta algún día pasa por al lado de la ventana no más conchetumare mírate al reflejo a ver qué te espera. Nomevolvílocosiempreloestuvenadielosupoahoralosabenperonoentienden nuncavanasaberalgomásdemí porquesonmuytontosparaentender notienenintelectosuficienteparadescifrar. 


29.7.14

Adiós a mi romance.

Si no estoy escribiendo poesía, estoy haciéndola, cada vez que enamoro, cada vez que te hago delirar; cada vez que no te hago sentir solo y olvidado, cada vez que piensas en mí. No sé qué hacer con tu timidez, con tu intuición, tu espíritu de aventura, tu atención, tu interés, tus ojos que me dan insomnio y tu boca que me tienta a besarla, no sé qué hacer con mi interés en tí... Esto no se vía a la posibilidad, por eso quiero, que en mis sueños, beses mi cuello una vez más, que limpies mi honor, que me maltrates, de la forma más ruda posible ponme sumiso a tu locura una noche más; por favor, imploro que escribas poesía en mí que yo soy tu papel; quiero sentir tu goterón de esperma ardiente, que brote desde la llama helada del desprecio de mi alma. Adiós a mi romance, adiós tentación, no quiero respirar culpa.


19.7.14

Despacho evocado.

Querido amigo, aprendí a escribir; ya no estoy tan salvaje como antes, ahora leo tus cartas, y déjame decirte que yo también, aún te recuerdo; recuerdo y añoro esas mañanas en que nos afeitábamos tan alegres, aquellas madrugadas en que el sol suavemente brillaba en tu navaja mientras quitabas la espuma de tu rostro, recuerdo ese brillo que relucía violentamente para cegarme, celoso el sol estaba, de que pudiera yo despertar y desayunar junto a ti. Querido amigo, ¿qué fue de ti, dónde estás? ¿aún tomas el té amargo, como lo preparaba tu tía? ¿Qué tal se te da en el campo de batalla, haz alargado la vida a nuestra Reina? Querido amigo, vuelve pronto.


17.7.14

Dos.

"Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo; si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo; si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo; pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted; es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo".

- Mario Benedetti.