Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

14.7.14

Alineación de las quejas.

Cuanta angustia abunda en tu esencia; tu deterioro es más exquisito con mi comprensión, y más amargo en mi indiferencia, porque en la afonía se valora la vergüenza de tu venganza, la bulimia de buenas razones que ni tú intuyes para poder explicarte a ti mismo la razón de haber fallecido en la travesura de tu eterno amor, de haber caído al abismo de la paranoia y libertinaje, tratando de llenar, quizás al igual que yo, ese vacío que se expande como materia oscura devorándonos el corazón, pero lo que nos entretiene a todos, es que el alcohol me daña sólo a mí, y tus tiernos gestos y dulces palabras a quienes te lo creen. Sínico. Sí, lo acepto, es el día treinta y tres; los ciclos cada vez se vuelven más raros, anómalos, y la rutina más compleja; exhausto estoy mientras silban nuevos coros de fondo, entran héroes y salen otros sin la máscara, como villanos; vuelven algunos del pasado, y se van otros del presente, pero estos ajenos aromas me abruman y no me inspiran, maldita sea, mientras que los antiguos sonidos me confortan. Es una mala práctica, lo sé, pero yo acepto que estoy cada día más cerca del infierno.


9.7.14

Salvaje e inmune.

En esa oscuridad inevitable me volví un animal, y entonces accedí carnalmente, desgarrando el silencio divino que nos quedaba, maquinando su pasión al límite; me volvió a amar, me recordó por esa más de media hora y nos despedimos explosivamente en un éxtasis, yo dentro suyo; luego me reveló que lo engañó conmigo, pero que no le pesaba la culpa, incluso quiere más de mí, pronto, y me ha consentido. La pasé bien, no se niega; pero espero permanecer inmune.


8.7.14

Ímpetu.

A lo lejos murmuran los gemidos que me abruman los pómulos, a lo lejos resplandecen goterones de sudor que recorren mi pecho velludo, a lo lejos palpo esa carne, me conecto y aprecio con oposición; es un canto de querubines al oído, mientras bebo de este cuello ya especulando en mi siguiente caza, tengo la sangre helada y seca como un semidiós; me siento vacío y sin pasión, simplemente lo hago sin deleite; aquí tienen mis potencias y virtudes que no me satisfacen.


4.7.14

La eventual mofa sobrenatural.

Me afligí cuando nos despedimos, pero mientras hablábamos me sentí bastante cómodo, en parte dichoso por su amistad y por quererlo tanto, en parte aliviado porque sus propósitos nunca fueron diabólicos; pero criminal por querer hacerle menoscabo, de experimentar a su enemigo. Y sí, fui cursi porque antes de que llegara le compré algo, algo simple, pero algo, y entonces pedí al olimpo que me entregara una señal, a ver si se lo merecía, y sí, la señal llegó e incluso él y el mundo entero la notó, tal como en nuestra primera cita, como si el destino se burlara, entonces le entregué el obsequio antes de despedirnos con un tónico abrazo; le cedí mi alma en ese corazón rojo en forma de caramelo, quizá como emblema u homenaje, o como una ofrenda por su cariño, o como ejemplo de mi difícil amor. Me siento sanado, y podré continuar de alguna forma, pero enfermo de otro mal.


3.7.14

Moneda al aire.

Ojalá un día deje de dar pena; no puedo negar que me seduce. Me emputece no tener el control, no obstante me estimula inventarme utopías crueles que se mantienen en el limbo. Pero así, al viento frío, no sé de qué soy capaz porque no sé hasta dónde llegue a juzgar mis tracciones. Al menos no aún, o no sé. Algo me dice que no estoy equivocado y que no es uno, sino que dos demonios los que anidan en ese cuerpo; uno que me extorsiona para que sea suyo, y otro que me repele por completo. En serio, deseo hasta el infinito dejar de dar pena, pero es tanto mi apetito que me anulo, me acoplo, y por algunos instantes dejo de constar; entonces en mi inexistencia afino lo que me tiene mal; tantos años controlando los roces, mi lascivia, mis impulsos, mi fidelidad y cordura que ahora cuando el mundo me insta enajenación salvaje te abstengas tú. Supongo que para no caer en el delirio debo atenderme a tus criterios; cara o sello – te relevo y te absorbo, o bien persisto y me derrumbo directo a la ira.


2.7.14

Pronóstico de pesadilla.

En mis sueños se presentó para dejarme entrar al futuro, entonces mi mano penetró el gusano del tiempo, y como imágenes al azar tuve una exquisita y privilegiada vista. No obstante, a lo lejos, alguien agonizaba en dolor y sufrimiento, lo que me arrastró a despertar, en mi pieza, viendo sombras volátiles que murmuraban, y yo aún petrificado por el encuentro, me di cuenta de quien imploraba mi ayuda, era yo, sudado e inmerso en la sicosis, el que hace no más de diez minutos frustró tan magnifico viaje con su grito desgarrador, ayudandome a despertar segundos antes de que la lluvia azotara con violencia mi ventana.


30.6.14

Negativismo nocivo fatuo.

Desprecio a la humanidad toda y sus normas éticas imperantes me cansa seguirles el paso pestes bastardas y odio sus convicciones estúpidas me estorba la luz sagrada cegadora no creo en tu pureza; aquí tienen a su salvador malditos ineptos infames imbéciles embriagados de felicidad hipócrita abran los ojos y respiren la verdad que brota de vuestros excrementos insolentes que les vulnera la realidad petulante y no hacen nada... Nadie sabe nada de mí.