Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

20.5.10

Nuestro enemigo.

Y al álbum le cae polvo, y como ceniza descansa sobre nuestra memoria, y nos quedamos más viejos, con menos sonrisas, y la luna ya no nos ilumina; las nubes nos caen en la cabeza, con rayos y una tormenta que no podemos evadir, porque la pasión se duerme un tanto, se torna un tanto más difícil de consumar, y la memoria aparece nuevamente, la memoria es la que nos une más. Cierra los puños y apretalos bien, que lo vamos a enfrentar.

10.5.10

La prenda.

Y es que a pesar de todo, seguimos aquí, de pie, con el honor intacto, y tu olor me recorre la vida, me mata de un suspiro, al inhalarte dulce y tan suavemente. Porque tu aroma me resguarda, me calma, y me ensueña; te fantaseo... Ahora masturbarme pensando en tí no resulta una mala idea; no cuando extraño tu cuerpo, tus caricias, tu calor y tus besos...

5.5.10

Que sea un sueño.

Quiero que creas en mis palabras, en que nunca te dejaré de extrañar, en que en mí tienes plena confianza, en que soy tuyo y de nadie más. No sé lo que está pasando, y tengo miedo. Así que cerraré los ojos, y tendré fe en que fue un sueño, y así cuando despierte, estarás abrazando mi pecho otra vez, y estarás feliz porque estás conmigo, y estarás feliz al saber que te comienzo a amar, y eso porque lo que supiste ayer era leve, un querer hacia tí así no más, y lo que ahora siento es tan profundo que me quema el alma, la agrieta y la rompe, y deja una pasión ardiendo como fuego, como un agujero en mi interior al tan solo saber que estás sufriendo, que estás triste, sin siquiera saber que te quiero amar; que para mí significas todo... que por tí yo muero... no sé lo que hice, pero lo quiero remediar, porque yo lo que siento, durará una eternidad, y no una eternidad condicional; porque así como me enamoro, es como me cuesta dejar de amar. Lo demás lo decides tú; pero ten presente que quiero escribir esta historia sin un final.

27.4.10

Distanciamiento definitivo.

Hace no mucho soñé que sangraba estas letras, y que me seguías atormentando, y descubrí que sigues despertandome en las noches... Sí, y ahora quiero que me dejes de poseer, porque cuando siento que estás en mí, es cuando no puedo confiar, porque a modo de culpa te atribuyo que no puedo amar, porque me generaste ese miedo, este terror, esta repulsión hacia las personas, porque por tí ya no presumo buena fe en los demás... Déjame vivir, déjame disfrutar lo que tu suprimiste... Y devuélveme el corazón para poder entregarlo a quien lo merece, a quien le interesa curar las yagas que dejaste. Cerraré los puños y aseguro, y juro, que si vuelves te irá mal; te arrepentirás.

31.3.10

La poesía.

Quiero abrazar tu pecho tibio y al mismo tiempo besar con ternura tu cuello, tu espalda, y luego sentir cómo nuestras manos enredan los dedos en la almohada, mientras mis manos se liberan poco a poco en tu cadera, tu silueta, y acariciarte entre las chispas; y continuar haciendo poesía sin importar el halo que nos envuelva, en un silencio que sólo nosotros entendamos, donde a lo lejos quizás se escuchen nuestros latidos, nuestros suspiros. Quiero que verses sobre lo bella que está la luna y de cómo la enamoras, de cómo te sigue y te busca, y de cómo sueñas esas cosas tan profundas que me llenan el alma. Quiero que continúes deseando sentir mi respirar en tu oído, sentir el calor de nuestros cuerpos. Quiero que con un beso me robes el aliento y detengas el tiempo como siempre. Quiero que hagamos poesía juntos otra vez.

10.3.10

Nueve vidas.

No estás en mi pecho. Así que mi corazón disminuye su palpitar, de forma triste, y suspira, y guarda el silencio. Mi corazón trata de no perturbar la atmosfera, porque callar unos instantes es escuchar al viento, entonces es como recordar tu respiración en nuestros besos, esos besos que pudieron prolongarse por días, semanas, o meses, esos besos que no me hacen necesitar algo más para vivir. Mi corazón te extraña, necesita más de tí... Revíveme, quiero bombear sangre, y es que extrañarte desgarra tanto el alma que ésta desangra, y viola el silencio que queda, lo perturba, porque gime y muere con un último placer de saber que existes, que estás ahí, en algún lado para mí. Y ahora que se me muere el alma, y no me queda ni aliento ni nada, dios le rechaza hacia el averno. Mi alma, ya muerta, sufre por desearte tanto entre cada segundo que pasa; sufre y desangra nuevamente; pero estoy feliz, estoy feliz porque te estoy queriendo, porque te quiero y no lo dejaré de hacer. Y es que quererte tanto y recordarte me mantiene vivo de alguna forma; me renaces con más fuerzas, como alguien mejor. Morir ya no da miedo, no cuando te tengo a ti, no cuando me siento tan tuyo; morir ya no importa si estás descansando en mi pecho; y pensándolo bien, siempre estás en mi pecho, porque en mi pecho está mi corazón, que palpita y bombea sangre como nunca por tu querer.

1.3.10

Vacío.

La luna nunca había brillado tan fuerte, como cuando estuve contigo. Te extraño bastante más de lo que creí posible. Te anhelo, pero me mantengo fuerte. Siento un poco de frío; no estás. Deseo tu susurro cubrir mi oído, para que esta lluvia que nace en mis ojos se calme. Se siente la tristeza en el ambiente... Estoy un tanto alejado, un tanto ansioso; estoy queriéndote como no quise. Quiero abrazarte, tenerte, y que la luna nos bañe con su luz una vez más. Que las estrellas caigan, y si de verdad caen, qué importa; esta noche no estás conmigo y prefiero morir. Prefiero morir porque mis labios se malgastan de saliva en tu ausencia; prefiero morir porque mis latidos no se escuchan por allá donde estás. Allá donde estás se mantiene mi deseo de respirar, de ser; allá estás tú, lejos de mí. Y la luna nos baña por separado, nos mira y entristece su mirar; está triste, porque mi pecho yace abierto sin su corazón que desangra en una hemorragia de agonía.