Ubi vos exigo evolutio, ego volo ascio vestrum animo. Tu es pestis.

© Francisco Javier Maureira P. 2005 - 2017

18.1.10

Corazón de piedra.

Toco suave tus bordes, mientras pienso; un sentimiento exótico; fuera de mi cultura, pero se adecua a mi, algo lo hace parecer familiar. Tus movimientos se repiten en mi cabeza constantemente; no debiste, pero no debiste núnca... Con mis yemas ardiendo voy, me acerco, me acerco más; me duele el filo de tu belleza; a mis dedos no les parece interesar. Tu pelo lentamente recorre tu cuello mientras mueves tu cabeza; las luces no me dejan ver mucho; solo veo algo de colores en tu ropa; tu silueta, quizás algo más... No me empujes; no me alejes; déjame estar cerca. Algo diviso; tus ojos, tu mirada inocente intersecta la mía. Volteas y respiro tu cuello; toco tu pecho, te abrazo, y siento tu sudor; agua sexual. Las luces desvanecen, y mi pupila por fin puede descansar. La música cesa. Saboreo la venganza en mis labios.

16.1.10

Silencio.

No queda otra que aprender a vivir así. En la soledad me haré más fuerte. Así podré hacer lo que en verdad me gusta, y podré compartir mi sabiduria.

15.1.10

Sé mi alma.

Antes estaba más motivado. Antes lo disfrutaba. Antes no estaba tan cansado. Antes solía reír más. Solía ser un ejemplo. Solía ser una persona buena. Solía pensar menos... Solía estar menos triste. Solía escribir menos. Solía disgustar de lo lúgubre. Solía impactarme con ciertas cosas. Solía mentir en otras tantas. Solía importarme más mi bienestar, mi futuro... Antes la cosas estaban mucho peor. Antes no tenía miedo, antes era feliz, antes era ignorante. El silencio ahora me habla, y es más sabio que muchas palabras. Sí, puedo hablar de mil cosas, parecer fuerte, pero... Tengo miedo; no quiero cruzar el sendero solo. Te necesito, ¿pero tú no?. La briza, en cada paso fuerte que doy, me eriza la piel. Tengo la fe en que podrás salvarme. Aún así tengo calma, como también la vida llena de ilusiones. Tu risa violenta puede ahuyentar los fantasmas. Camina conmigo...

11.1.10

Mientras cae el Sol.

- Dime, ¿estás llorando?... Contesta. ¿Estás llorando?...
- ¿Cómo fue que llegamos a este punto, sin darnos cuenta?

Se acerca un tanto a mi, toma mi mano, la aleja de mi rostro; yo miro hacia otro lado; trata de abrazarme, me alejo.

- Reitero, ¿cómo fue que...?
- Calla. - Me interrumpe, quebrantándose un poco la voz.

El silencio abunda unos minutos el ambiente. Acerco mi mano otra vez a mis ojos, los seco un poco; este halo de tristeza aún me cubre...

- Sigo sin entender, ¿por qué lloras?...
- Quiero saber... ¿Por qué?..
- ¿Qué quieres saber?
- ¿Cómo fue que llegamos hasta aquí?

Parezco un niño sollozando. Ha de verse bastante patética la escena.

- No quieres saber... - Y rompe en llantos también. - Disculpa.
- Quisiera arrugarte como a un papel, pero no puedo. Desecharte así... como si nada... - Me acerco, me besa; no respondo.

Hay un silencio incomodo, y me siento un poco hostil.

- Eres sólo alguien más... - Me acomodo la garganta para seguir hablando; pero no puedo. Sé que lo digo sólo para herir.

5.1.10

Resplandor interno.

Cuando más cansado estoy, cuando más no puedo rendir, vuelvo a surgir, tal como un fénix; es el guerrero interior. Se reactiva el cerebro y se siente la estamina. Forzándose al extremo nos volvemos más fuertes.

4.1.10

Cada vez menos.

Ya es momento de que se devuelva lo que nos corresponde. Con tanta droga en la sangre no se puede reaccionar. Menos en un lugar tan oscuro; se necesita más luz. En la ausencia nos volvemos más fuertes, y la ausencia ya terminó. Nuevamente nos alzamos. Estamos a menos de dos horas del primer impacto.

1.1.10